jueves, 6 de septiembre de 2012

Tonty demostró lo que siempre dijo, que es inocente

 También demostró en el tribunal que fue víctima de una campaña muy bien organizada de mentiras. Sus acusadores hicieron el ridículo
Por Robert Vargas
Aquella noche, cuando Tonty Rutinel fue colocado en el paredón frente a los francotiradores que buscaban ejecutarlo socialmente, una batería impresionante de periodistas, fotógrafos y camarógrafos fue enviado “casualmente” a dar cobertura al incidente.


Hace dos días cuando, finalmente, el viejo Tonty hizo trizas las imputaciones en su contra, a ningún ejecutivo de medios se le ocurrió que sería necesario enviar de nuevo a su batería de reporteros.

¿Para qué hacerlo?

No era necesario.

Ya habían logrado, en parte, su propósito fusilarlo moralmente al meter en la mente de muchísimas personas la idea de que Tonty es “un golpeador de mujeres”, como más de uno seguirá diciendo, a pesar de que en el tribunal quedó totalmente demostrado de que todo fue el fruto de un trama vulgar y asquerosa.

Para el resultado de este proceso judicial no hubo grandes despliegues en las portadas de los periódicos ni en los informativos de la televisión.

Nada de grandes despliegues.

Al contrario, como “para que conste en archivo” y, de paso, curarse en salud, algunos escribieron una nota de cinco o seis párrafos en los que comentaban el “no ha lugar” dado por el Quinto Juzgado de la Instrucción a favor de Tonty.

Y, además, mencionaron que la supuesta “maltratada”, Leidy Dayana Caraballo de los Santos, había desestimado de la querella en contra de su ex pareja el pasado marzo.

Se ve clarísimo que la idea es presentar la nueva victoria de Tonty como el resultado “lógico” de ese desestimiento, y no de la demostración ante el tribunal, punto por punto, de la inocencia del  ex senador.

Quienes deliberadamente mancharon su honor, hoy escurren el bulto.

Esta vez a nadie le interesó la cobertura del juicio preliminar. “Extraño”, ¿No?

Ni siquiera a los siempre bien informados reporteros que cubren la fuente judicial.

“Se les pasó”.

Tonty ha quedado definitivamente en libertad, no porque se la regalaran, sino porque él peleó por ella y la conquistó a fuerza de coraje y demostración científica ante el tribunal.

Allí quedó totalmente demostrado que fue víctima de una conspiración en la que participó directamente el hoy juez de la Suprema Corte de Justicia, Moscoso Segarra, quien quedó demostrado que es un mentiroso de marca mayor.

También su sucesora en la Fiscalía del Distrito Nacional, Jenny Berenice Reynoso, quien goza de buena prensa pero, en los hechos ha demostrado que fue incapaz de reducir el crimen en su natal Santiago.

Entre los conspiradores estuvieron, además, Caraballo de los Santos y sus abogados que arrancarle de los bolsillos a Tonty la fortuna que creían este posee.

No es que Tonty quedó libre de culpas porque Caraballo de los Santos desistiera de mantener la acusación, no señor. Ella desistió porque, desde temprano se dio cuenta que sería desenmascarada como una mentirosa ante el tribunal.

Solo los abogados que buscaban su tajada, las autoridades implicadas en el plan siniestro y los medios cómplices, insistían en ver un culpable donde solo había un inocente.

A ningún periodista de los que cubren tradicionalmente la fuente judicial le interesó ir a la sala de audiencias del Quito Juzgado de la Instrucción para escuchar y ser testigos de los debates entre Tonty y el Ministerio Público.

Tampoco les interesó escuchar las explicaciones científicas de médicos y sicólogos que demostraron la falsedad de la versión de la presunta agresión.

Tampoco les interesó escuchar a los testigos.

Claro, menos les interesó ver cómo los fiscales quedaron sin argumentos y humillados, incapaces de vencer con sus falsos argumentos.

¿No les resulta extraño que nada de esto interesaba a nadie?

Ya el agua había sido derramada. Sería imposible recogerla toda.

El primer que quedó en evidencia como un mentiroso fue el es fiscal y actual juez de la Corte Suprema de Justicia, Moscoso Segarra.

Este había afirmado que Tonty le dio tantos golpes a su expareja, que hasta le partió la frente por lo que fue necesario que a la joven le dieran “20 puntos  en la herida”.

“Miente, miente, que algo queda”, dice aquella máxima promovida pro cierto propagandista de lo peor.

Y eso fue lo que hizo Moscoso Segarra, mintió y consiguió cajas de resonancia que gritaron de todo contra Tonty. Lo satanizaron.

Por eso, el ex senador, sintiéndose difamado y víctima de una conspiración, se negó a salir de prisión y, estando allí, se consideraba ser un hombre libre.

Para entenderlo, hay que conocer de su dignidad. Hay que tener dignidad. Algo escaso en estos tiempos.

Tan aplastante fue la campaña en su contra que hasta su amigo Hipólito Mejía se resistió a visitarle en la prisión, pero sí acudió a solidarizarse con su amigo, Anthony Santos.

Se entiende la postura de Mejía, pero no se comparte.

En los momentos difíciles, no en los buenos,  es que se conoce a los amigos de verdad.

Quizás si se le hubiera a la audiencia preliminar la misma cobertura que se le dio al día del arresto, el país tendría una idea aunque sea aproximada de que la herida que tenía en el rostro la joven Caraballo de los Santos no fue  suturada con “veinte puntos”, como dijo Mosocoso Segarra, sino con solo dos puntos y que esta era curable antes de los 10 díaz, quizás antes de los ocho días.

También habrían escuchado que esa herida no era el resultado de un puñetazo, un tubazo, ni un botellazo, sino de un golpe con una pared; que la joven Caraballo de los Santos no tenía ningún “morado” en el cuerpo como dijeron los medios.

Habrían escuchado de primera mano explicaciones científicas sobre la diferencia entre heridas provocadas por objetos cortantes, punzo cortantes, o contundentes.

Eran los científicos quienes estaban allí hablando, poniendo en ridículo a los fiscales y su rosario de mentiras.

Los medios, inducidos por los fiscales, le dijeron al país que Tonty le había dado una golpiza a su ex pareja a tal punto que le provocó una “enorme herida” en el rostro y “moretones” en distintas partes del cuerpo.

Nunca mostraron fotos de esa mujer “tan golpeada”. ¿No les parece extraño?

Aún así, continuaban repitiendo por todas partes sus mentiras contra este “monstruo”.

Ni una sola prueba de lo que decían. Solo palabras. Nada más.

Las mentiras comenzaron a ser desmontadas cuando el afamado Centro de Ginecología y Obstetricias, de la avenida Independencia, entregó al Quinto Juzgado de la Instrucción, a solicitud de este, una certificación mediante la cual explica que Caraballo de los Santos fue recibida en su sala de emergencias con una herida “en la región frontal al resbalar y caer de su propia altura” y golpearse con una pared, según ella explivcara.

En esa visita la atendió el médico Máximo Maldonado, quien describió la herida “cortante en la región frontal, única, superficial, de uno a un y medio centímetros de longitud, de bordes definidos. El examen físico completo fue reportado sin ningún otro hallazgo relacionado con el evento”.

Esa certificación también explica que Caraballo de los Santos solicitó ser suturada por un cirujano plástico, que resultó ser el doctor Otoniel Díaz, “quien dio una sutura de dos puntos y prescribió el alta”.

Por eso nunca presentaron a la mujer “con la cara destrizada” ni la “enorme herida”, ni fotos de esta, nada. Solo palabras que los interesados en la ejecución moral daban como buenas y válidas.

Más demoledora en audiencia fue la exposición del doctor Luis Bergés, quien  dio cátedras de su conocimiento de los distintos tipos de heridas y hasta puso en tela de juicio un “certificado médico” emitido por una médico legista distanciado de la verdad científica.

Eso fue de película. Los fiscales enmudecieron y tuvieron que tragarse sus mentiras. No sabían de lo que hablaban.

Al hablar de una herida, le demostró el médico, hay que saber de estas con datos científicos y demostrables.

En el escenario hizo su aparición el testimonio demoledor del doctor  Erez Glasman, un experto en cirugía estética, toxología clínica y geriatría egresado de  la Universidad de Nebraska, y de  Harvard School of Medicine .

Textualmente, Glassman dijo lo siguiente:

“El día cinco de diciembre del año 2011, recibí un pin de la señora Leidy Dayana Caraballo, en el cual me señalaba que había tenido una caída accidental la cual le produjo una herida en la frente que ameritaba una sutura. Le pregunté si era profunda, si tenía golpes o heridas a lo cual me contestó que no, solamente se trataba de la herida en la frente.

Le die que en ese momento no podía atenderla, pues me encontraba en el Restaurant Sophía cenando con mi esposay unos amigos, por lo que le recomendé que se dirigiera al centro más cercano y que cualquier cosa me lo comunicara.

El 12 de diciembre del mismo año, mi secretaria recibió una llamada de la señora Caraballo solicitándome una cita al día siguiente, lo que acordamos sería a las 4.00 pm.

El día 13 de diciembre, se presentó a mi consultorio a la hora acordada, le preguntélo ocurrido y me reitró lo dicho el día 5 de dic. Por la relación de amistad que tenemos, me confesó que le había puesto una querella a Tonty en la Unidad de Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar de la Fiscalía del D.N., donde declaró que él la había golpeado, estaba ahora arrepentida, había mentido en su declaración pues no la había golpeado y quería retirarla, pero se sentía presionada y chantajeada por su abogado de apellido Parra Báez que le había hecho firmar varios documentos en contra de Tonty y uno que tenía que pagarRD$850.000.00 y que al plantearle que retiraría la acusación, este le dijo que si lo hacía, primero debía pagarle esa cantidad y de no hacerlo podría perder sus muebles y caer presa, todo lo cual la tenía atada de pies y manos ya que no tenía dinero y que Tonty era inocente.

Le aconsejé que dijera la verdad y procedí a retirarle de la frente la sutura de dos (2) puntos que le habían realizado en el Centro de Obstetricias y Ginecología en días anteriores”.

Estas declaraciones no interesaron a ningún medio de aquellos que gritaron que Tonty era un “monstruo golpeador de mujeres”.

Tampoco se interesaron en conocer el testimonio bastante detallado de la Psicóloga Clínica Aracelis Oviedo Turbí, quien abundó sobre la condición clínica de la paciente Caraballo de los Santos, su historial clínico.

Incluso, comentó sobre los medicamentos que la paciente debía ingerir para mantener la estabilidad; recordó que Caraballo de los Santos es una paciente siquiátrica que ha sido atendida por los doctores Alejandro Uribe Peguero, José Manuel Pérez Hernández y José Miguel Gómez llevando medicación por largo períodos de Lexapro y Diocan.

Entre otras aplicaciones, el Diocan es usado parabloquear el acceso de la crisis de angustia y de los desórdenes de pánico, la ansiedad generalizada y/o la agorafobia.

El Lexapro 10mg, es un antidepresivo usado para evitar la recaída y en el tratamiento delos trastornos de pánico con o sin agorafobia. Tratamiento de ansiedad asociada a depresión y fobia social.

La “agorafobia” es definida como la “sensación morbosa de angustia ante los espacios abiertos y extensos como plazas y calles”.

En otras palabras, Caraballo de los Santos es una mujer enferma, tal como decía Tonty.

A los abogados de la paciente ni a los fiscales, incluidos Moscoso Segarra y Jenny Berenice, les importó esta condición de la paciente para empujarla hacia un escándalo nacional unos por dinero, otros, ¿Quién sabe motivados por cuáles razones?

Algo que resultó interesante en el juicio preliminar fue la forma en que el padre de la joven le dijo al tribunal que había sido testigo de la forma en que se confabularon dos de sus hijos y un bogado para tratar de sacarle una fortuna a Tonty.

Ante tantas evidencias, testimonios científicos y explicaciones, el Ministerio Público hizo el ridículo.

Y, como si fuera poco, los medios redujeron la información a solo unos cuatro o cinco párrafos diciendo que el Tribunal dio un “no ha lugar” a la acusación, dejando entrever, en el fondo que fue por “el desestimiento” de la querella.

Tonty, quien es un vecino del Ensanche Isabelita, demostró en los tribunales su inocencia, tal como lo dijo desde el primer día en que se puso en marcha la conspiración en la que hubo muchos sectores implicados.

¿No les resulta extraño que ningún medio se interesara en escarbar en las incidencias del juicio en el que Tonty fue favorecido?

¿Porqué se interesaron todos cuando era falsamente acusado?

Esas solo son algunas de las cosas que no se ven  y por la cual  en Ciudad Oriental insistimos en hacer un periodismo distinto.

Congratulaciones, viejo Tonty.



¡Tenías razón!

¡Siempre fuiste inocente!

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