sábado, 22 de septiembre de 2012

Cuestiona diputados eleven penas a menores delincuentes




Por Jacobo Colón
Los “honorables”  diputados de la República Dominicana han elegido el camino que ellos creen es mas fácil para resolver el gran problema que significa la criminalidad en niños y adolescentes.


Elevar las penas  hasta 15 años sin tomar en cuenta las causas que subyacen para producir este mal es irse por la tangente; es meter la cabeza en la tierra para obviar la responsabilidad de todos frente a la delincuencia juvenil.
Nuestros “honorables” diputados demuestran ser personas carentes de formación cuando se ponen de espalda a las corrientes mundiales que han expresado en diferentes ocasiones que la elevación de las penas en nada tiene que ver con la disminución de la delincuencia.

A eso es que el eminente Jurista Dominicano, Eduardo Jorge Prats  le llama panpenalismo penal, por que quienes hacen las leyes quieren resolverlo todo con el derecho penal y aumento de penas.

La realidad de los menores que entran en conflicto con la ley es multicausal, pero de lo que estamos  seguros es que la gran causa es la exclusión social que sienten estos menores desde el seno materno.

El 98% de estos niños vienen de hogares destruidos, muchas veces sus padres están guardando prisión, la mayoría nunca los ha visto, se crían solos, indefensos, vulnerables ante una sociedad que los motiva y los invita al consumo, a la pornografía, a las drogas.

A temprana edad no saben la tabla del 2, pero te dicen cuantos tipos de drogas existen, no entienden de la conjugación de un verbo, pero te explican de manera clara como tener sexo con una mujer; no saben nada de historia, pero  aprendieron desde pequeños  a  usar un cuchillo o un arma de fuego.

Solo saben lo que aprendieron en las calles, son expertos en clasificar las drogas, saben los efectos del cemento, hablan de pornografía, es que solo eso la sociedad les ha permitido que aprendan, entonces:

¿Con que moral les pedimos luego que se porten bien?

La vida los ha madurado a destiempo, la sociedad no les ha dejado otro camino que no sea matar o morir, no conocen de la escuela por que nadie nunca  los inscribió, no saben del amor, del perdón o comprensión por que nunca han visto esos ejemplos ni escuchado esas palabras en sus hogares.

Son “malos”  por que nadie les ha enseñado a ser buenos, son “peligrosos” por que nacieron en el peligro, fuman drogas por que la vieron primero que el biberón; solo hacen lo que les enseñaron a hacer, repiten como animales conductas aprendidas.

La sociedad los abandona y solo piensa en ellos cuando el tema sale a la palestra publica por un delito que cometieron, nunca para buscarle solución al drama que viven, abandonados a su suerte solo les dejamos un camino, “Matar o robar como único medio de supervivencia, para ellos no hay otro”.

Y la primera vez que alguien se interesa en ellos será para decirles que debe ir a prisión por los próximos 15 años por algo que para el mismo no es malo, simplemente hizo lo que le dijeron que hiciera para sobrevivir.

Permítanme contarles una anécdota que me sucedió hace ya 23 años.

Estando en la casa Albergue del ensanche la Fe, dándoles una charla de motivación a menores detenidos en ese lugar, luego de hablarles de lo  importante que son para Dios, de predicarles que ellos eran hijos del creador y por lo tanto tenían que dejar esas actitudes.

Se me acerco un jovencito de apenas 13 años y me dijo. “Entiendo lo que usted me ha dicho, creo que tiene razón, yo no quiero ser así, pero no tengo mas salida, mi madre vive con un hombre que me golpea, me violo a los 10 años de edad y no se me permite ir a la casa”

“Duermo donde me sorprende la noche, no tengo a nadie mas, solo  a mis amigos de la calle”

Para luego decirme con un tono de desaliento. ¿Qué hago? 

Ya ustedes pueden imaginar, solo podía hablarle de teorías y el quería una solución practica, a la cual no teníamos respuestas.

Cuando mataron a Minino en una cárcel de Montecristy de mas de 80 puñaladas el barrio de los 3 Brazos lo celebro, “habían matado a uno de los delincuentes mas reconocidos del sector”.

Fueron muchos los “cristianos” que se dijeron complacidos “por fin podremos descansar en el sector”  otros,  creyéndose libres de pecado decían, “Se lo tenia merecido”    

¿Pero,  quien era Minino?

Desde la edad de 5 años jugaba con nosotros todo tipo de juegos, bola, taquito, un dos tres pisa cola, mano caliente, un dos tres mangulina, etc. Se pasaba todo el día jugando, los que iban a la escuela en la mañana jugaban en la tarde con Minino, los de la tarde en la mañana.

Su madre, una señora muy decente salía los lunes a trabajar en casa de familia y lo dejaba solo, a la buena de Dios, con el dinero que le dejaba comenzó a jugar juegos de azar, era como un animalito que muchos de esos “señores” que se alegraron con su muerte nunca le dieron cobijo, un consejo, un pan, nada.

El era un excluido social, no recibió nada de la vida, solo aprendió a hacer cosas malas, en el fondo era un gran muchacho que no tuvo oportunidad.

Conocemos muchos Mininos por las calles, limpiando cristales, zapatos, mendigando, lavando carros, cuando el lugar donde debieran estar es en las escuelas de nuestro país, haciendo lo único que un niño o adolescente debe hacer, “estudiar”

Frente a Megacentro, hace apenas unos días, llevaba en la parte trasera del vehículo a  mi niño de 6 años, venia con el uniforme del colegio y se me acerco a limpiar el cristal un infante de la misma edad del hijo mío.

Observando su rostro pude notar la sensación que sintió al preguntarse internamente,

¿Por qué yo tengo que limpiar cristales mientras ese niño esta en la escuela?

¿Creen ustedes que este pequeñuelo no va a tener un gran resentimiento hacia la sociedad?

¿Por que tiene este pequeño limpiavidrios que ser agradecido de una sociedad que solo lo maltrata?

Estos resentidos sociales mañana trataran de cobrarle a la sociedad todo lo que les ha negado, esos son los delincuentes que hay que confinarlos en la cárcel para siempre, según nuestros representantes en el congreso.

Si quisieran resolver el problema como se debe, renunciaran a su barrilito, y con el dinero recaudado entregárselo a cualquier institución pública o privada que trabajan para erradicar tanta desigualdad social.

Debieron desprenderse de tantos privilegios y elaborar un plan para reeducar a los menores en conflictos con la ley, darle apoyo económico.

Pero eligieron el camino fácil y que no conlleva sacrificios para ellos.

Claro, los hijos de los legisladores están lejos de verse en esa exclusión, ese problema no tocara las puertas de sus casas, eso solo les pasa a los hijos de machepa,  a los mas pobres de nuestro país.

Algunos de los que leen este escrito se dirán, “pero yo conozco un joven que se crio solo y es profesional”

Esa es la excepción de apenas un uno por ciento; la realidad es que la inmensa mayoría de los que delinquen a temprana edad vienen de hogares destruidos y familias disfuncionales.

Donde hay que invertir es en la pobreza de esos miles de niños a los cuales solo les hemos dejado un camino, matar, robar o morir.

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