jueves, 9 de agosto de 2012

Robos, asaltos y asesinatos son el pan nuestro de cada día en SDE

Por Robert Vargas/ Fotos Félix Lara
El municipio Santo Domingo Este, que antes fuera un lugar apacible, como toda la República Dominicana, se ha transformado poco a poco en un espacio afectado por la violencia, los robos, la criminalidad, los asaltos y los asesinatos, que afecta a cualquiera por igual.


Entre las víctimas de crímenes y asaltos hay personas de a pie, empresarios, comerciantes, policías y militares y al menos una fiscal. 
Mientras que, entre los criminales, ladrones y asesinos, hay personas de todas las edades, incluidos menores,  pandilleros, policías y militares.

La criminalidad crece “como la verdolaga” sin que exista un muro de contención y obligue a muchos ciudadanos a resguardarse temprano en sus hogares.

Otros, más atrevidos, desafían esa criminalidad y violencia y se aventuran a visitar centros de diversiones, entre estos, los que están ubicados en la próspera y alegre avenida Venezuela, en el Ensanche Ozama.

Allí, aunque parezca increíble, hay una “escuela de delincuencia”; sus “alumnos” son un grupo de niños con edades entre nueve y 15 años.
Actúan hasta entrada la madrugada robando a los vehículos de los clientes y a estos mismos.

Son un verdadero azote. Roban amparados en que son menores y nadie quiere tener problemas con ellos.

Más adelante, en la autopista de Las Américas, en el tramo entre El Farolito y la avenida Sabana Larga, operan delincuentes más agresivos, que asaltan a punta de pistolas y asesinan a sangre fría para robar pertenencias.

Algo similar ocurre en la avenida 25 de Febrero, donde con frecuencia se producen asesinatos y robos.

Pero esa situación no solo afecta a esos lugares, sino que se mete en el corazón de los barrios populares como Invivienda, El Almirante, San Luis, Cancino Adentro, Los Mina, Los Tres Brazos y muchos más.

Esa criminalidad se ha cobrado la vida de múltiples personas, entre estos oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía y comerciantes.

En El Almirante y barrios cercanos opera una banda integrada por una pandilla que se ha tomado el control de la zona, ante la aparente impotencia de las autoridades.

La situación es cada día más dramática.

Hace poco, en Villa Duarte, delincuentes asesinaron a un sargento de la Policía a quien le metieron un balazo en la cabeza y le robaron su arma de reglamento.

Esa criminalidad parece desbordar la capacidad de las autoridades para contenerla, a pesar de los esfuerzos  que estas hacen.

La Policía en este municipio parece ser insuficiente en número y equipos para afrontar la situación, lo que se suma a la proliferación de colmadones, que convierten en escenarios ideales para narcotraficantes y reunión de criminales, que superan por sus actuaciones a quienes buscan un lugar para descansar y disfrutar.

No hay comentarios:
Write comentarios

Este portal no se hace responsable de ese comentario