lunes, 30 de julio de 2012

Narra historias de horror y espanto en Centro de Corrección y Rehabilitación de SPM

Por Robert Vargas
Santo Domingo Este.- Roberto Santana, el otrora fogoso dirigente estudiantil izquierdista luego de trasformarse en derechista, ha logrado diseñar y estructurar el màs perfecto centro de torturas y creación de monstuos potenciales con su cadena de Centros de Corrección y Rehabilitación que, en el fondo, son ollas de presión que estallarán en cualquier momento.

Este dìa domingo hemos tenido la oportunidad de conversar con un ex interno de uno de esos centros.
Su testimonio le pone los pelos de punta a cuaquiera.

Lo que sucede allì dentro dista mucho reformar a los presos, al contrario, los convierte en fieras dispuestas a morir o a matar en cualquier momento para defender su vida. Esta es la obra cumbre de Roberto Santana.
Nuestro interlocutor es Pedro Julio Gòmez Ramírez, hermano menor del concejal en el ASDE Antonio Todman.
Gómez Ramírez, de 23 años, fue brutalmente apaleado por los miembros de la Policía Penitenciaria.



Pero su caso es algo aparte, se lo comentaré más adelante.
Pedro Julio muestra una cicatriz provocada por una golpiza que le dieron en el la prisión
Las historias que salen de allí son horripilantes, dan miedo y revelan la profunda perversidad con la que actúan los torturadores de esos Centros de Corrección Penitenciaria.
Por lo menos, en el de San Pedro de Macorís, el número 11, ocurren situaciones horrendas.
En el centro del torbellino está su Director Marino Antonio Popotel Toribio.
Podría decirse que, localmente, este es el genio del mal, promotor de torturas y auspiciador de crìmenes en las cárceles donde al menos un interno fue asesinado por sus comapañeros de celda, a pesar de que la víctima le imploró que no lo llevara a ese pabellón porque allí tenía enemigos.
En un momento, les cuento de que se trata este caso.
En principio, Gómez Ramírez tenía miedo de hablar del tema.Ni siquiera quería que le tomaran fotos, hasta que su hermano Todman lo convenció de que era la única forma de evitar que Popotel Toribio o alguno de los suyos vuelvan a lanzar su furia en su contra.
De todas maneras, cree que, eventualmente, pudiera ser asesinado por los subalternos de Popotel Toribio.
-"En vez de llamarlo Centro de Corrección Penitenciaria, estos deberían ser definidos como "Centros de Torturas y corrupción Penitenciaria", dice el jóven con el espanto pintado en el rostro.
El chico fue enviado a la cárcel tras verse implicado en un pleito con unos amigos.
Al llegar a la prisión nunca imaginó que durante once meses viviría en un centro dominado por la brutalidad, las torturas, los crímenes y la impunidad que propician las autoridades.
Más aún, desconocía que, por reaccionar emocionado en una partida de dóminos con otros internos, sería apaleado y encerrado en solitaria durante casi dos meses sin permitirle ver a sus familiares, quienes tuvieron que recurrir a la prensa para conocer su paradero.
-"Allí por cualquier motivo te encierran en el àrea de refrelxiòn, te colocan esposas en las muñecas y te atan a barrotes de acero y entre varios agentes te golpean hasta provocar que pierdas el conocimiento o te dejan en un río de sangre", comenta.
Explica que un día jugaba dómino con varios internos y, tras una jugada inesperada, todos rieron de buena gana.
-"¡Dómino!", gritó uno de los jugadores y el resto de los jugadores aplaudieron y gritaron alborozados, algo normal en este tipo de actividades.
Esa alegría fue suficiente para que se acercaran los agentes de seguridad y le colocaran a todos grilletes y los encerran en una sala de reflexión, durante una semana antes de ser llevados a una Junta de Centro que evaluaría el comportamiento.
-"Usted cometió una injusticia conmigo, nosotros no nos estabamos portando mal, solo estabamos jugando dómino", le dijo ese dìa Gómez Ramírtez a Popotel Toribio, quien reaccionó furioso y me gritó:
-"¡Vas a ir 60 dìas a `reflexión´".
¡Sesenta días encerrados en una celda con capacidad para dos personas pero habitada por 14 y 15 internos! ¡Siendo apaleado y rotrurados! ¡Sin recibir los rayos del sol! ¡Con poca comida!
¿Quièn le enseñó a Roberto Santana esos métodos de torturas?
Al escuchar que sería enviado a la "sala de reflexión" durante 60 días, el chico gritó:
-"¡Enciérrenme 120 días, abusadores!".
-"¡500 días!", gritó a su vez Popotel Toribio cargado de ira y los ojos marcados por el odio.
Cuando el chico fue llevado a la "celda de reflexión fue golpeado con severidad por uno d e los agentes, que le partió la cabeza con un metal.
Ensangretado, golpeado y humillado, Gómez Ramírez se defendió con un colchón y un lapicero.
Fue entonces cuando llegaron refuerzos y lo apalearon tanto y tan fuerte, que los custodios se vieron en la obligación de mantenerlo lejos de la vista de sus parientes durante casi dos meses, hasta esperar que el chico curara de las heridas.
Después, el agente que le partió la cabeza se querelló en su contra y dijo que le habìa lesionado la muñeca, lo que dijo que es mentira.
Cuando salìa de la càrcel el Sub Director de la prisión, a quien solo conoce como Danilo, le gritó en tono burlón
-"¿Cuántos agentes tu vas a matar?".
Parece que "Danilo" está conciente de que la brutalidad con la que tratan a los internos provoca la ira suficiente como para estimular el deseo de venganza de parte de sus víctimas.
Pero eso no es todo, explica, Gómez Ramírez.
Narró que un día fue llevado a la prisión un recluso procedente de otra cárcel.
Cuando llegó, el recluso, al que apodaban "Panza", le explicó al director Popotel Toribio que él tenía varios enemigos y que no quería ser encerrado en la misma celda en la que estaban aquellos.
Popotel Toribio le preguntó los nombres de sus enemigos y Panza se los dió.
Ese mismo día, Panza fue encerrado en la misma celda en la que estaban sus enemigos, a quienes le temía.
Pocas horas después, a Panza lo mataron.
Ya estaba a punto de cumplir su pena de diez años, pero salió de la prisión convertido en cadáver.
En otra ocasión, revela, un interno padecía un severo dolor de estómago y no podía siquiera sentarse al momento de pasar lista.
-"Como el interno no se sentó en la cama al pasar la lista, se lo llevaron a la celda de refleixión y lo golpearon".
Estas historias rara vez salen a la luz pública porque los internos están aterrorizados, dice.
Agrega que aquellos días en los que hay visitas de funcionarios, periodistas o cualquier autoridad para que conozacan la realidad de la prisión, todos los agentes son desplegados para que vigilen a los internos y si alguno se atreve a denunciar lo que ocurre allí, entonces descargan sobre este su furia.
Gómez Ramírez tiene la esperanza de que sea iniciada una investigación sobre su denuncia "antes de que esa olla de presión explote".
Sin embargo, elogia el hecho de que los internos puedan acceder a cursos técnicos.
-Allí yo aprendí Plomería, Invernaderos, Hortalizas y el idioma italiano, también algo de inglés", explica.
Cree que para reformar un interno no hay que torturarlos, apalearlo, ni violarle todos sus derechos.
-"Si a un animal usted lo golpea, lo transforma en una fiera. Lo mismo ocurre con un ser humano, si usted lo tortura, lo golpea, lo humilla, entonces lo que provocarà serà lo contrario a lo que se quiere lograr", dice el ex interno.
Tras esta denuncia, Pedro Julio solo quiere que se habra una investigación y que se ponga fin a las torturas y asesinatos en la prisión de San Pedro de Macorís.

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