lunes, 2 de mayo de 2011

La muerte de bin Laden, ¿un golpe mortal para Al-Qaeda?

Por: (CNN) — Nota del editor: Paul Cruickshank es un analista de CNN para temas sobre terrorismo, egresado del Centro sobre Leyes y Seguridad de la Universidad de Nueva York.


La muerte de Osaba bin Laden es “un momento significativamente enorme en la guerra contra el terrorismo de Al-Qaeda”, y no hay nadie en condiciones para tomar su lugar como líder del grupo, dijo el analista de CNN en cuestiones de terrorismo, Paul Cruickshank.

El presidente Barack Obama anunció el domingo en la noche que fuerzas estadounidenses habían matado a bin Lden en una mansión a las afueras de Islamabad, la capital Paquistan. El golpe sucede mientras EU se aproxima a conmemorar el décimo aniversario de los ataques que propició Al-Qaeda en las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2011, cuando murieron unas 3,000 personas.

“Incluso después del 11 de Septiembre, bin Laden continuaba siendo un guía estratégico para Al-Qaeda, autorizando las operaciones más grandes, según las autoridades de Occidente”, dijo Cruickshank, en entrevista.

“Él era el factor de unión en Al-Qaeda. Sin él, la organización se podría fracturar. Hay muchas fuerzas centrífugas en Al-Qaeda, gente con diferentes ideologías y agendas. Bin Laden era capaz de unirlos. Será irremplazable. No hay nadie con su nivel de carisma, fama y visibilidad”.

CNN: ¿Quién más podría ocupar su lugar?

Cruickshank: [Ayman al] Zawahiri no tiene nada como su carisma; siempre ha sido una fuerza más polarizante que bin Laden. Está Abu Yahya Al Libi, es un ideólogo libio con algo de carisma, pero no hay nadie de la estatura de bin Laden. Está también Ilyas Kashmiri, un militar veterano de Pakistán que ha emergido como una mente clave en las operaciones internacionales de terrorismo, pero tampoco llena los zapatos de bin Laden, ni tampoco Anwar al Awlaki.

CNN: ¿Cómo emergió bin Laden?

Cruickshank: Bin Laden se ganó su nombre combatiendo contra los soviéticos en la mitad y finales de la década de los ochentas en Afganistán. Era famoso en ese tiempo en gran parte del mundo árabe, particularmente en los círculos yihadistas, por su “valentía”, o al menos así era presentado en las páginas de la revista Yihad, que era la publicación del movimiento islamista contra la Unión Soviética.

Para finales de la década de los ochentas cuando fundó Al-Qaeda, él ya era una persona de estatura significativa en el movimiento yihadista. Entonces fue que utilizó su poder para reorientar la organización en contra de Estados Unidos.

CNN: ¿Qué forma tomó entonces al-Qaeda?

Cruickshank: Al-Qaeda no se creó originalmente para atacar a Estados Unidos, sino que a principios de los noventa, bin Laden (que había expuesto sus visiones antiamericanas) decidió que necesitaba atacar los intereses de Estados Unidos. La llegada de tropas estadounidenses a Somalia a principos de los noventa fue el catalizador para que bin Laden se decidiera a poner en la mira a Estados Unidos. Él declaró la guerra contra Estados Unidos en 1996 y contra los ciudadanos norteamericanos en 1998, fue una cadena de eventos que terminaron con las bombas en las embajadas en Nairobi y Dar es Salaam, el ataque contra el (destructor de la marina estadounidense) USS Cole, Septiembre 11, y los bombazos en Londres el 7 de julio de 2005.

Bin Laden realmente encabezaba al-Qaeda con mano dura. La última decisión siempre era suya.

CNN: ¿Le sorprendió el hecho de que bin Laden no estaba oculto en una parte remota de Pakistán?

Cruickshank: Al-Qaeda está claramente basada en las áreas salvajes de Pakistán, ahí es donde aprenden a fabricar bombas y ensayan sus operativos que pretenden lanzar en Occidente. Muchos analistas pensaron que bin Laden podría estar en esas áreas rurales, por ejemplo en el norte de Waziristán, que ha sido un paraíso para Al-Qaeda desde 2004. Debido a que Estados Unidos intensificó sus ataques en esas zonas en los últimos años, bin Laden pudo haber pensando que no era seguro quedarse ahí. Escondiéndose en una ciudad paquistaní, bin Laden pudo haber evitado esos riesgos. También es posible que bin Laden se haya escondido por muchos años en un área urbana de Pakistán.

CNN: ¿Qué queda de Al-Qaeda hoy?

Cruickshank: Existen probablemente varios cientos de miembros de Al-Qaeda en la región fronteriza de Pakistán y Afganistán, la mayoría de ellos ubicados en la parte paquistaní, y la mayoría en áreas rurales.

Tienen más o menos un centenar de personas operativas en Yemen (en células en la Península Arábiga), y otros cientos de personas en otras organizaciones afines alrededor del mundo. Lo que hemos visto en años recientes es un aumento de amenazas en el mundo occidental por parte de esas células afiliadas, particularmente en la Península Arábiga, que se ha convertido en la más activa contra los intereses estadounidenses.

Cuando hablamos de su paraíso más seguro y peligroso, sigue siendo Pakistán, donde está el corazón de las operaciones centrales de Al-Qaeda, que es la más preparada para organizar espectaculares ataques masivos. Obviamente matar a su líder es un gran, gran golpe.

CNN: ¿Por qué la muerte de bin Laden marca esta brecha?

Cruickshank: Hasta cierto punto, Al-Qaeda era mucho más grande que el propio bin Laden, porque existe una pequeña pero significativa ala radical (entre los miles de miembros esparcidos por el mundo) y él podía encaminarlos hacia los mismos fines. Al mismo tiempo, bin Laden fue un personaje clave para inspirar a los extremistas a ser voluntarios en operaciones y unirse a su causa. Bin Laden también era clave para esparcir el mensaje central de Al-Qaeda: que Estados Unidos y sus aliados llevaban a cabo una guerra contra el Islam y se necesitaba una respuesta violenta. Bin Laden en años recientes continuó llevando ese mensaje en cada ocasión que grababa un video un audio. Eso ayudó a que la organización se mantuviera relevante, y que el propio bin Laden siguiera siendo importante, aunque no podía tener un papel tan operativo como antes.

CNN: ¿Qué pasará ahora con al-Qaeda?

Cruickshank: Creo que en el corto plazo habrá un aumento en sus actividades y reclutarán más gente, porque bin Laden será considerado como un mártir. Pero en el mediano plazo realmente van a resentir su pérdida. Él era muy bueno en articular mensajes para unificar a Al-Qaeda, por ejemplo en la década de los noventa enfocándose contra Estados Unidos, era una forma de unificar las diferentes fracciones de la organización en diversos países y con distintas agendas. También era bueno eligiendo temas que unificaran a sus miembros, como el escándalo de las caricaturas de Mahoma. Ahora, sin bin Laden, muy probablemente perderán esa unidad.

Los recientes sucesos en el mundo árabe (las protestas contra los regímenes en países como Egipto, Siria y Libia) también han restado influencia al movimiento de Al-Qaeda.

La amenaza de Al-Qaeda no desaparecerá pronto, así como tampoco el peligro de un ataque tal como se demostró la semana pasada en Alemania. La ideología de bin Laden se ha esparcido demasiado como para que eso suceda. Pero lo cierto es que sin la mano del fundador que los guiaba, la organización de al-Qaeda puede empezar a desgajarse.

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