domingo, 17 de abril de 2011

¡Ahora es...!

Por Jacobo Colón
La participación en la política partidaria parece estar reservada para personas con dotes especiales, en otra palabras, deben ser hombres y mujeres con cualidades excepcionales, capaces de soportar todo tipo de vejaciones, traiciones y desengaños.

A pesar de sufrir toda clase de ignominia todo indica que los politicos estamos preparados para  mantenernos firmes e incólumes frente a las  afrentas personales que recibimos.

Se nos pisotea, se nos maltrata y todo indica que los militantes tenemos un alto grado de masoquismo recibido desde el instante de la inscripción en el partido. Cada día las mujeres y hombres que quieren actuar apegados a ciertos principios estámos condenados a sufrir decepciones, malos tratos y hasta ver sonreir en nuestra cara a personas que una vez fueron contrarios y hoy disfrutan mas que cualquier militante los beneficios de la victoria electoral.

Hay todo tipo de político en nuestro país, de toda marca y color, con o sin escrupulos, incluso la corrupción que muchas veces se les achaca es perdonada por sus seguidores; el no cumplimiento de las promesas de solución de  problemas es escusada por sus partidarios con un sinnúmero de argumentos justificativos.

Lo imperdonable y que causa mas repulsión y animadversión de los correligionarios es la ingratitud que lamentablemente abunda como la verdolaga en gran parte de los que no tienen vocación de servicio, sino mas bien están en esta noble actividad buscando fines meramente de carácter personal.

El mal agradecido, es el tipo de político que mas predomina en nuestro ambiente, sufren de una amnesia selectiva que los lleva a olvidar promesas, esfuerzo de sus seguidores, riesgo, trabajo realizado y hasta el rostro muchas veces es borrado de la memoria del político, una vez alcanzado el poder.

Es lamentable que para ascender a una posición electiva se tenga que recurrir a compromisos que de antemano saben no se cumpliran, otras veces esas promesas vienen rodeadas de insinuaciones, la cual siempre es olvidada una vez conseguido el fin ulterior, lo que provoca que el militante se sienta utilizado.

Lo más lastimoso es que frente a este panorama tan desolador existe una nueva generación que tiene la misma mentalidad vetusta, desfasada y muchas veces impregnada de los mismos vicios de corrupción.

La nueva camada de jovenes en vez de ser una opción diferente de pensamiento, encarnando verdaderamente una visión progresista basada en la ética, en la moral, en la buena practica, en la fidelidad a la palabra empeñada, es todo lo contrario y  por eso vemos con tristeza y amargura que la historia de incumplimientos, de falsedad y muchas veces de corrupción se repite.

Debemos estar alerta, la clase política que incumple, que olvida y  se corrompe, debe saber que el pueblo dominicano a través de su historia ha dado muestras de revelarse frente a los atropellos.

La desconfianza en la clase política fruto de las acciones indecorosas  ha generado que cada día la población se muestre mas apática a participar en esta actividad y de ahi los altos niveles de abstencion de los mas recientes procesos electorales.

Por el derrotero que vamos terminaremos en muy poco tiempo emulando lo acontecido en Venezuela, Ecuador, Peru y otros paises de America donde el descredito en los partidos y en los politicos los hizo buscar la solucion en improvisados extrapartidos.

Todavia estamos a tiempo, debemos rectificar, volver a retomar el verdadero fin del accionar politico, imitar a los grandes hombres de nuestra patria; solo de esta forma podremos reinvindicar  el fin de esta noble actividad.

Ahora es......el tiempo de que los politicos mas preparados lleguen al poder.

Ahora es.......el tiempo de que los mas honrados y  pulcros nos gobiernen.

Ahora es........el tiempo de que los que piensan en el bienestar de los mas pobres asuman el gobierno central.

Ahora es.........
 

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